Dr. Fernando RoseroDr. Rosero

Para mujeres

Cuando yano tienesganas

Cuando ya no tienes ganas: deseo sexual bajo (deseo sexual hipoactivo)

El deseo sexual hipoactivo es la ausencia mantenida y persistente de fantasías eróticas y de motivación para tener relaciones sexuales.

Una mujer de espaldas mirando hacia una ventana, junto a una mesa de café
Consulta de 45 a 60 minutosSin exploración física íntimaPresencial o a distanciaPuedes venir solo, sola o en pareja

Es, probablemente, el motivo de consulta más frecuente que veo en mi consulta de la Clínica de Marly, en Bogotá.

No es un fallo del amor ni un síntoma inevitable de la vida en pareja. Tiene causas hormonales, farmacológicas, relacionales y psicológicas, y se evalúan una por una.

Soy el Dr. Fernando Rosero Mera, médico y sexólogo clínico.

«Antes no podíamos quitarnos las manos de encima»

«Antes no podíamos quitarnos las manos de encima, pero ahora… simplemente no me apetece. Y no sé por qué, porque le quiero».

Esa frase la escucho muchas veces en consulta, y casi siempre viene acompañada de una enorme dosis de culpa. Quien la dice se siente raro o rara, defectuoso, mala pareja. Quien la escucha al otro lado de la cama se siente rechazado. Con el tiempo, los dos se sienten solos en la misma cama.

Si te reconoces ahí, quiero decirte algo antes de cualquier explicación: que el deseo haya bajado no significa que hayas dejado de querer a tu pareja, ni que algo en ti esté roto. Significa que hay frenos puestos, y los frenos se identifican y se trabajan. No estás solo, ni sola.

¿Hace falta llegar con un diagnóstico?

Si el interés por la actividad sexual bajó y eso te pesa a ti o tensiona tu relación, ya es motivo suficiente para consultarlo. No hace falta que llegues con un nombre puesto ni con un diagnóstico: eso es parte de lo que se mira en la consulta. Lo que sí te puedo decir de entrada es que no hay una frecuencia correcta contra la cual medirte.

Atiendo la disminución del deseo tanto en mujeres como en hombres. Puedes ver el resto de motivos de consulta en salud sexual femenina y en salud sexual masculina.

El deseo no siempre es la causa del sexo, a menudo es la consecuencia

Culturalmente aprendimos que el deseo espontáneo, ese impulso que aparece de la nada y empuja a buscar sexo, es la forma normal de desear. Ese deseo existe, pero es sobre todo propio del inicio de las relaciones, cuando la novedad dispara la dopamina. En las relaciones largas predomina otra cosa: el deseo responsivo, descrito por la investigadora Rosemary Basson.

El deseo responsivo no aparece antes del encuentro erótico, sino después de que ya empezó, en respuesta a los estímulos placenteros. Es decir, primero el contacto y después las ganas. Cuando una pareja no conoce esa diferencia, interpreta la falta de ganas previas como «ya no me atrae» o «ya no siento nada». Dejan de intentarlo y se distancian. Y entierran sin querer un deseo que sí habría aparecido si hubieran empezado con caricias, besos o un contexto erótico, sin la presión de estar excitado de antemano.

El deseo tiene un acelerador y un freno.

Lo que veo en consulta casi nunca es que falte acelerador: es que el freno lleva años pisado. Cansancio, estrés, medicación, resentimiento acumulado, miedo al dolor.

El acelerador y el freno: por qué ahora no tienes ganas

Emily Nagoski, en su libro Come As You Are, popularizó el modelo dual de control sexual. Todos tenemos un acelerador, que es lo que nos excita, y un freno, que es lo que nos inhibe. En las relaciones largas el freno suele estar pisado a fondo por múltiples factores que muchas veces pasamos por alto.

Estos son los frenos que reviso uno por uno en consulta:

  • Estrés crónico y cortisol elevado. El cuerpo en modo supervivencia apaga la función sexual, que no es una función urgente para sobrevivir.
  • Falta de sueño. La testosterona, clave en el deseo, se regula durante el descanso profundo.
  • Medicación habitual. Los antidepresivos del grupo de los ISRS, los anticonceptivos hormonales, algunos antihipertensivos y los ansiolíticos pueden reducir el deseo de forma significativa. Es un freno que reviso siempre, porque un fármaco de todos los días puede ser el culpable silencioso.
  • Conflictos no resueltos en la pareja. El resentimiento acumulado, las discusiones de convivencia y el reparto desigual de las tareas domésticas son inhibidores potentes.
  • Autoimagen corporal deteriorada. La dificultad para sentirse deseable bloquea la conexión erótica con uno mismo antes que con el otro.
  • Fusión excesiva y monotonía. Cuando la pareja se convierte solo en compañera de proyecto, con hijos, cuentas y logística, y deja de ser cómplice erótica. Esther Perel lo resume así: el deseo necesita aire, el amor necesita cercanía.

A eso se suman causas médicas que no se ven a simple vista: alteraciones hormonales, tiroideas o de la prolactina. Por eso la pérdida de deseo rara vez tiene una sola causa, y por eso el abordaje correcto parte de una evaluación médica completa y no de conjeturas.

Lo que no es

No es un fallo del amor. Se puede querer profundamente a alguien y no tener ganas de tener relaciones con esa persona en este momento de la vida.

No es falta de atracción. La falta de ganas previas al encuentro se interpreta como «ya no me atrae» o «ya no siento nada». Casi nunca es eso. Es que en las relaciones largas el deseo aparece durante el encuentro, no antes.

No te convierte en mal compañero ni en mala compañera. La pérdida de deseo no es un defecto de carácter ni una falta de generosidad con tu pareja.

Y no se arregla con voluntad. Proponerse tener más ganas funciona tan poco como proponerse tener más hambre. Lo que se trabaja son las condiciones, los frenos y las causas médicas, no la fuerza de voluntad.

Cómo lo abordo

Abordo el deseo sexual bajo en cinco frentes, que se combinan según el caso. Empiezo por quitarte de encima la idea de que esto lo causaste tú.

  1. Psicoeducación y desculpabilización. Explicarte cómo funciona el deseo responsivo, por qué tus frenos son reales y por qué esto no te convierte en mal compañero o compañera. Es la base sobre la que se sostiene todo lo demás, y muchas veces solo ponerle nombre a lo que pasa ya baja la presión.
  2. Revisión médica y farmacológica. Como médico, evalúo el perfil hormonal y reviso la medicación: testosterona total y libre, estradiol, prolactina y función tiroidea, además de un repaso de todo lo que tomas a diario por si existen alternativas con menor impacto sexual. No se trata de medicalizar el deseo, sino de descartar o corregir causas orgánicas ocultas. Ningún medicamento se inicia ni se suspende por tu cuenta: siempre bajo prescripción y control médico.
  3. Reintroducir el placer sin objetivo. Recuperamos el contacto físico desde cero con ejercicios de focalización sensorial, en los que la penetración queda prohibida temporalmente. El objetivo es que el cuerpo vuelva a asociar el tacto con el placer y no con la exigencia.
  4. Crear un contexto erótico. Identificamos qué activa tu acelerador y qué suelta tu freno. A veces es tan concreto como planificar los encuentros. Planificar no mata el deseo: lo protege de la improvisación que la rutina se devora.
  5. Trabajo de pareja y comunicación. Facilito conversaciones que a menudo llevan años sin suceder: cómo se sienten, qué extrañan, qué no se han dicho por vergüenza. En las relaciones largas la intimidad emocional es lo que más mueve el deseo.

He tenido en consulta a alguien que llegó por pocas ganas y salió con un problema hormonal que nadie había buscado. Por eso la revisión médica y farmacológica está siempre: el abordaje parte de una evaluación médica completa y no de conjeturas, y no se da por hecho que todo es psicológico.

Qué esperar del proceso

La primera consulta dura entre 45 y 60 minutos y es una conversación. Te pregunto qué te trae, desde cuándo, tu historia médica y quirúrgica, la medicación que tomas, el sueño, el estrés, tu historia psicosexual y cómo está la relación. No espero que llegues con todo ordenado ni que uses términos clínicos. Si te bloqueas, no pasa nada.

No realizo exploración física íntima en la primera consulta, y en el deseo sexual bajo casi nunca es necesaria después. Si en algún momento del proceso los indicios clínicos la hicieran útil, se habla contigo antes, se explica el procedimiento completo y se pide tu consentimiento explícito. Nunca se hace nada sin que lo entiendas y lo decidas.

Puedes venir por tu cuenta o en pareja. Las dos formas funcionan y ninguna es requisito de la otra. Atiendo de forma presencial en la Clínica de Marly, en Bogotá, y también a distancia.

Quién te atiende

Soy el Dr. Fernando Rosero Mera, médico y sexólogo clínico. Atiendo en la Clínica de Marly, en Bogotá.

Ser médico y sexólogo a la vez es lo que importa en esta consulta concreta: como médico evalúo el perfil hormonal y reviso la medicación que ya tomas, y no solo la conversación. Y cuando detrás del deseo bajo hay una causa hormonal o un medicamento, ese es el paso sin el cual todo lo demás se trabaja a ciegas.

Puedes leer mi trayectoria completa, con fechas, cargos y publicaciones.

Condiciones relacionadas

Preguntas frecuentes sobre el deseo sexual bajo

¿Es normal no tener ganas si quiero a mi pareja?

Se puede querer profundamente a alguien y no tener ganas de tener relaciones con esa persona en este momento de la vida. Es frecuente y no es contradictorio: el amor y el deseo no son el mismo circuito, y pueden ir a ritmos distintos. En las relaciones largas predomina el deseo responsivo, que aparece durante el encuentro erótico y no antes, así que esperar ganas espontáneas para empezar deja a muchas parejas sin punto de partida. Que no aparezcan ganas previas no dice nada sobre cuánto quieres a tu pareja.

¿Los anticonceptivos hormonales bajan la libido?

Pueden hacerlo en algunas personas, y por eso los anticonceptivos hormonales son uno de los frenos que reviso siempre. No le pasa a todo el mundo ni con la misma intensidad. Si usas un método hormonal, es algo que se mira en la consulta junto con el resto de tu historia, y si hace falta se estudian alternativas, siempre bajo prescripción y control médico.

¿Los antidepresivos quitan el deseo sexual?

Los antidepresivos del grupo de los ISRS pueden reducirlo de forma significativa. Por eso reviso siempre la medicación: a veces el freno está en una caja que llevas años tomando sin sospechar de ella. Es el culpable silencioso. Nunca suspendas un antidepresivo por tu cuenta. Lo que se hace es evaluar el caso con tu médico tratante y revisar si existen alternativas con menor impacto sexual.

¿Qué exámenes debería hacerme si perdí el deseo?

En la consulta evalúo el perfil hormonal: testosterona total y libre, estradiol, prolactina y función tiroidea. Junto con eso, revisamos toda la medicación que tomas de forma habitual.

¿Qué es el deseo responsivo?

Es el patrón de deseo que aparece después de que ya empezó el contacto erótico, en respuesta a los estímulos placenteros, y no antes como impulso espontáneo. Lo describió la investigadora Rosemary Basson, y predomina en las relaciones largas. Entenderlo cambia la expectativa: no hace falta llegar con ganas al encuentro, las ganas pueden aparecer dentro de él.

¿Tiene que venir mi pareja a la consulta?

No es requisito. Puedes venir solo o sola, y el trabajo avanza igual. Dicho eso, cuando la pareja participa se puede trabajar directamente sobre la dinámica compartida, que es donde vive buena parte de lo que frena el deseo. A menudo incluyo a la pareja en el proceso para que deje de ser juez y se convierta en aliada. Si tu pareja no quiere venir todavía, empezamos sin ella.

¿El deseo bajo se puede tratar?

Sí. Tiene causas hormonales, farmacológicas, relacionales y psicológicas, y se evalúan una por una. Lo que se trata es el freno que lo tiene apagado, no el deseo en abstracto.

Si algo de esto te sonó conocido

Hay dos formas de seguir, y las dos son válidas.

Si ya quieres hablarlo, puedes escribir por WhatsApp y contarme en una línea qué te pasa. No necesito el detalle por escrito, solo saber que quieres conversarlo.

Y si todavía no te sientes listo o lista, lee cómo es la primera consulta para saber qué ocurre antes de decidir nada. Que el deseo haya bajado no es un fallo del amor: tiene causas hormonales, farmacológicas, relacionales y psicológicas, y se evalúan una por una.

Escrito por el Dr. Fernando Rosero Mera, médico y sexólogo clínico. Consulta de sexología clínica y salud sexual, Clínica de Marly, Bogotá.

Publicado el 26 de agosto de 2026.

Este contenido es divulgación clínica y no reemplaza una consulta médica. Ningún medicamento mencionado aquí se inicia ni se suspende sin prescripción y control médico. Los medicamentos se nombran por su clase o molécula para explicar el mecanismo, nunca como recomendación de uso.

Declaración de vínculos con la industria: entre 2020 y 2024 fui asesor médico externo de la línea de salud femenina del Laboratorio Asofarma Centroamérica y Paraguay, relación ya terminada, y participo en un estudio en curso sobre un derivado de la 5-fosfodiesterasa con la Clínica de Marly, Litaphar y el Centro de investigación clínica de la mujer. El detalle, con fechas y estado, está en vínculos con la industria farmacéutica.

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