Buscar en Google “sexólogo” ya es un acto de valentía. Pero llamar o escribir para pedir cita… eso requiere superar una barrera que muchas veces nos han inculcado desde la infancia: la de que el sexo no se habla, y menos con un desconocido.
Como médico especializado en sexología clínica, sé que quien llega a mi consulta por primera vez suele hacerlo con un cóctel de emociones: vergüenza, miedo a ser juzgado, a no saber cómo explicar “eso” que le pasa, y también esperanza. Voy a contarte exactamente cómo transcurre una primera visita conmigo, para que esa mezcla sea mayoritariamente esperanza y, sobre todo, confianza.
Antes de la consulta: el contacto inicial
Cuando decides contactarme (a través del formulario web, correo o teléfono), no te voy a pedir que me cuentes tu problema en detalle. Simplemente acordamos una fecha y te informo de aspectos prácticos (duración, honorarios, modalidad presencial u online). Ya desde ese momento cuidas tu privacidad y yo cuido la mía profesional.
El espacio físico y emocional: el setting
Al llegar —o al conectarte— te encontrarás un entorno tranquilo, neutro y absolutamente confidencial. No hay camillas de exploración a la vista ni un ambiente hospitalario frío. Mi despacho está pensado para que te sientas seguro, como en una sala de estar profesional, donde puedes hablar sin prisas.
¿Cómo empieza? La anamnesis sexológica
La primera consulta dura alrededor de 60-75 minutos. Comienza como una conversación. No te tumbo en un diván ni te paso un test de 100 preguntas. Simplemente, te invito a que me cuentes “qué te trae por aquí”, con total libertad y a tu ritmo.
Mi trabajo es guiarte con preguntas abiertas y respetuosas que irán dibujando un mapa de lo que sucede. Te preguntaré sobre:
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El motivo de consulta concreto y desde cuándo ocurre.
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Tu historia médica y quirúrgica, medicación actual, hábitos tóxicos, sueño.
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Tu historia psicosexual: primeras experiencias, educación sexual recibida, vivencias previas de placer o dolor.
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Tu dinámica de pareja (si la hay) y cómo está impactando el problema.
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Factores de estrés, estado anímico y autopercepción corporal.
No espero que lo tengas todo organizado ni que uses términos clínicos. Si te bloqueas, no pasa nada. Yo reformularé o simplemente respetaré el silencio.
¿Hay exploración física? No en la primera visita (y casi nunca)
Esta es una de las preguntas que más ansiedad genera, sobre todo en disfunciones como dispareunia, disfunción eréctil o vaginismo. Mi respuesta es clara: no realizo exploración física íntima en la primera consulta. Y en la inmensa mayoría de los casos, ni siquiera es necesaria en visitas posteriores.
Si en algún momento del proceso, por indicios clínicos (sospecha de fimosis, nódulos testiculares, vulvodinia que requiera test del hisopo…), considerara que una exploración pudiera ser útil, se hablaría contigo con antelación, se explicaría el procedimiento completo y se solicitaría tu consentimiento explícito. Nunca se hace nada sin que lo entiendas y lo decidas. Además, para algunas pruebas prefiero derivar a un especialista (ginecólogo/a, urólogo/a de confianza) para que el setting de mi consulta siga siendo exclusivamente un lugar de palabra y terapia.
El cierre: primeras impresiones diagnósticas y plan de ruta
No te irás a casa con más dudas. Al final de la primera sesión, te ofreceré mis impresiones iniciales y, si procede, propondré una estrategia de trabajo: más sesiones, interconsultas o pruebas complementarias. El plan se pacta contigo; no hay protocolos cerrados.
Muchas personas salen aliviadas solo por el hecho de haber puesto nombre y contexto a lo que les pasa, por haber sido escuchadas sin un gesto de sorpresa o rechazo. Porque en mi consulta, cualquier vivencia sexual es tratada con respeto y naturalidad.
El valor de la primera conversación
Dar el paso de ir al sexólogo es, en sí mismo, un acto terapéutico. Rompe el aislamiento, desafía la vergüenza y abre la puerta al cambio. Si estás leyendo esto y una parte de ti sabe que necesita ayuda para mejorar su vida sexual, pero el miedo le frena, espero que estas palabras te hayan acercado un poco más a la decisión. En mi página de servicios puedes ver con más detalle cómo trabajo, y si quieres, contactarme para esa primera cita. No estás solo, ni sola. La conversación que cambiará tu vida sexual empieza con un simple “hola”.
